Ser de sed

(A miles de personas sin nombre)

Una cabeza de serpientes
que sabe a mar
y el mar sabe tanto.

El cielo es un graznido tirante
donde vuela la carne temblorosa
de una gaviota en tus ojos.

El sol, un alarido de sal,
un desgarro de cobre en tus papilas
allá donde nace la lengua.

Con cada ola te pareces más
al fondo del océano.

Que tu hambre no conoce
de fronteras ni horizontes.

 

Una cabeza de serpientes
que sabe a mar
y el mar sabe tanto.

Tu cielo se llena de espuma
y el horizonte, tenso, se quiebra
como la yema de un huevo

La noche es una mancha de aceite,
la sal revienta tu piel de roca
que se adereza de algas.

Con cada ola te pareces más
al fondo del océano.

Que su hambre no conoce
de fronteras ni horizontes.

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