Frágil

Enredados nos hacemos
el alimento más básico
y la noche se hace tierna.

Y amasamos estos cuerpos
con nuestras manos desnudas
que van dejando a su paso
la piel como de puntillas.

Y rebuscamos en todo
rincón para ir desatando
los aromas y temblores
que esparcemos por la cama.

Tráete la boca caliente
pero ten mucho cuidado,
porque mi pecho es de harina
y se deshace si soplas.

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