Como una fruta

Te quito la piel con uñas y dientes
tropezando en tu risa y en tu beso
rebuscando ese jugo que anda preso,
casi dulce, agitándose insistente.

Se te agolpa la sangre en un torrente
insumiso, marítimo y espeso;
se te llenan de pájaros los huesos
y de vientos el pecho intermitente.

Tú eres piel, carne y pulpa, eres semilla;
yo soy sólo la lengua que celebra
que eres fuego que mana en mi barbilla,

que eres mar estallando entre la roca
curva espléndida y tensa que se quiebra,
temblando, deshaciéndose en mi boca.

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