tu recuerdo está compuesto de agua en un sesenta y cinco por ciento

tu cepillo de dientes está seco
y yo lo riego como en un conjuro

ya desayuné y he fregado a mano
un único plato y una sola taza
y ahora el agua corre
por la loza del lavabo
arrastrando la espuma
haciendo espirales
y cierro el grifo
y apago la luz

al volver del trabajo entro en casa corriendo
porque justo ha empezado a llover
y recojo la ropa tendida
esparcida de motas oscuras
y me cuesta tanto doblar las sábanas
que parece que mis brazos hubieran encogido con la lluvia

y me caliento una sopa
y el radiador gorgotea
y con ese sonido me invento unas olas
y cuando me quedo dormido en el sofá
sueño con dos submarinos
nadando entre esos peces que llevan su lámpara a cuestas

me despierto
vuelvo lentamente del fondo del océano
a la tarde cotidiana
y leo un libro
y plancho una camisa
y miro las nubes quedarse
con los restos del sol que las atraviesa
y luego ponerse el pijama gris oscuro

y antes de dormir
inicio el ritual de regar una a una las plantas
las que adopté y tuvieron hijos
las que elegimos juntos
a las que pusimos nombre
y riego también tu cepillo de dientes
para que no se marchite
y bebo un vaso de agua
y me llevo otro para dejarlo en la mesilla de noche
por si acaso